Una aseguradora descubrió, de la peor manera posible, que el flujo que aprobaba más de dos millones de dólares en créditos cada mes vivía en el entorno personal de un gerente. Vivía ahí literalmente: cuando esa persona renunció, el flujo se quedó sin nadie que supiera que existía, mucho menos cómo arreglarlo si se rompía.
No hizo falta que se rompiera para que fuera un problema. Bastó con que la persona se fuera.
Power Automate tiene esa particularidad: convierte a cualquiera con una cuenta de Microsoft 365 en alguien capaz de automatizar procesos que mueven dinero real, datos reales, decisiones reales. La fiesta de la automatización está abierta a todos. Lo único que nadie reparte en la entrada es la lista de quién se queda a apagar las luces cuando todos los demás ya se fueron a su casa.
Bienvenidos, hagan lo que quieran
Microsoft no es discreto al respecto: más de 33 millones de personas usan mensualmente Power Apps, Power Automate y Copilot Studio para construir algo. Es una cifra que cualquier área de marketing pondría en mayúsculas en una diapositiva, y con razón: es la prueba de que la promesa de la automatización low-code funcionó.
Gartner ya le puso nombre al fenómeno: desarrollador ciudadano. Según sus números, 41% de los empleados de una empresa promedio construyen apps o flujos por su cuenta, sin que IT se entere antes de que terminen. No están haciendo nada prohibido. Están haciendo exactamente lo que la herramienta los invitó a hacer.
Y ahí es donde la fiesta deja de ser graciosa: cuando hay que encontrar a esas 41 personas de cada 100 y pedirles, con la mejor cara posible, que expliquen qué construyeron exactamente.
La resaca que nadie ve venir
La resaca de esta fiesta tiene números, y son consistentes entre consultoras que ni se conocen entre sí: las empresas suelen tener entre 40% y 60% más soluciones de Power Platform corriendo de las que su propio equipo de TI había estimado. Las que nunca armaron un programa formal de adopción llegan a acumular entre tres y cinco veces más entornos sin gestionar que las que sí lo hicieron.
El 65% de los líderes de seguridad empresarial ya ubica al shadow IT entre sus tres principales preocupaciones, según Cisco. La automatización low-code, la misma que hizo tan fácil construir, es una de las razones por las que esa lista sigue creciendo.
| Flujo sin gobernanza | Flujo gobernado | |
|---|---|---|
| Dueño | Implícito, casi siempre una persona | Explícito y documentado |
| Documentación | En la cabeza del creador | Registrada en un Centro de Excelencia |
| Si la persona se va | El flujo queda huérfano | Hay un responsable de respaldo |
| Visibilidad para TI | Cero hasta que falla | Monitoreo y auditoría continuos |
Apagar las luces sin apagar la fiesta
La reacción instintiva de muchas empresas es cortar la luz general: bloquear conectores, cerrar el entorno por defecto, exigir aprobación para todo. Funciona tan bien como cortarle la electricidad a una fiesta que ya empezó: la gente no se va a su casa, busca una vela y sigue.
La automatización no se detiene cuando la prohibís. Solo se muda a un lugar donde no la podés ver.
Microsoft viene insistiendo en su propio blog de Power Platform en una idea menos dramática: clasificar el riesgo y aplicar el control que corresponde a cada nivel. Algo de bajo riesgo, vía libre. Algo de riesgo medio, una revisión rápida. Un proceso crítico para el negocio, control desde el primer momento.
Los números de quienes lo hicieron así son difíciles de discutir. Accenture habilitó a más de 50.000 empleados para construir dentro de límites claros y redujo en 30% la demanda de proyectos de TI de corto plazo. PG&E gestiona más de 300 soluciones con más de 4.300 desarrolladores internos, y declara más de 75 millones de dólares en ahorro anual gracias a integrar gobernanza directamente en el ciclo de vida del desarrollo.
En ningún caso se apagó la fiesta. Solo alguien se quedó a coordinar la salida.
La cuenta de la fiesta
La costumbre de construir algo y desentenderse de mantenerlo existe desde mucho antes de Power Automate, con Excel, con Access, con cualquier macro heredada de alguien que ya no trabaja ahí. La diferencia es la velocidad: hoy se puede automatizar un proceso crítico en una tarde, y desentenderse de él esa misma noche.
La pregunta útil para cualquier organización no es cuántos flujos tiene. Es cuántos de esos flujos podrían explicarse sin abrir la herramienta, sin llamar a nadie, sin cruzar los dedos. Si la respuesta es "muy pocos", la fiesta sigue, pero todavía no hay quien se quede a cerrar la puerta.
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Fuentes
- Power Platform Governance: Enterprise Framework 2026 (EPC Group)
- Shadow IT vs Governed Power Platform for Enterprise IT Leaders (i3solutions)
- Shadow IT is Eating Your Power Platform (Qservicesit)
- Breaking down the facts about secure development with Power Platform (Microsoft Power Platform Blog)
- Shadow AI Microsoft 365: The Governance Problem Nobody Has Solved Yet (TeamsFox)
